Llevé a mi bebé a un quiropráctico y esto es lo que aprendí

Quiero compartir con vosotros una publicación de Momtastic, escrito por Risa Kerslake (habiendo obtenido su consentimiento via e-mail para poder publicarlo aquí y compartirlo con vosotros), me parece interesante para que podáis leer sobre como la quiropráctica ha ayudado a ésta mamá y a su bebé. Sin más dilación, a continuación el texto:

Si no está seguro acerca de llevar a su bebé a un quiropráctico, o si nunca ha escuchado que esto fuera siquiera una opción, es posible que se sorprenda de lo útil que puede ser para la salud de sus hijos. Nunca antes había tenido la necesidad de utilizar un quiropráctico, pero mi esposo visito uno después de un accidente de coche hace varios años. Sabía que eran geniales para ayudar con el dolor de espalda y los dolores de cabeza, pero eso era lo que yo sabía. No fue hasta que tuve un bebé con algunos problemas de salud, cuando decidí ir a visitar a un quiropráctico, y nunca ha vuelto a tener éstos problemas de nuevo.

Mi hija tenía seis semanas cuando me dijeron que había desarrollado una tortícolis, lo que significaba que tenía la cabeza inclinada debido a la rigidez muscular en un lado del cuello. No fue preocupante y probablemente surgió debido a la forma en que se posicionó dentro de mí durante el embarazo, pero el pediatra me advirtió que, sino mejoraba en dos semanas, es posible que tengamos que hacer terapia física para ello. Ella también estaba teniendo algunos problemas con el reflujo y quería probar un medicamento, para comprobar si mejoraba con nuestro próximo control médico.

Decidí probar primero con un quiropráctico

Antes de lanzarme a la terapia física y los medicamentos, decidí consultar a un quiropráctico local que había estado tratando a toda la familia de mi cuñada durante años. Después de conocerle, él realizó un historial de salud con nosotros y pude expresar mi preocupación por los músculos del cuello y el reflujo de mi hija. No lo tenía pensado, pero también comencé el cuidado quiropráctico yo misma, por unos síntomas en la parte superior de la espalda y los hombros, que luego se determinó que era la posición encorvada que tomé al amamantar al bebé cada dos o tres horas.

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Esperaba que sus manos hicieran una presión en mi espalda, crujiendo los ligamentos como solía ver, pero su método de tratamiento era un pequeño dispositivo, llamado activador, que aplicaba un poco de fuerza a áreas específicas de mis vértebras y articulaciones. Por supuesto, ser ex enfermera y recientemente mamá, era comprensiblemente el sueño de un quiropráctico, ya que hacía «clic» en mi espalda, caderas y cuello haciendo numerosos ajustes aquí y allá. Cuando fue el turno de mi bebé, la coloqué sobre mi pecho y ella me miró a la cara con expresión de confusión, mientras el quiropráctico examinaba su cuello y hacía algunos ajustes. La dimos vuelta y él utilizo el aparato para hacer «clic» en su pecho por una vez más -aunque no parecía muy feliz al respecto-, tras estos ajustes todo había terminado. Sugirió probióticos para ayudar con el reflujo además de las visitas regulares y comencé a llevar a mi bebé con ellos ese día.

Después de dos semanas, cuando volví al pediatra para que volviera a revisar su tortícolis y los síntomas de reflujo, pude informarle al médico que las cosas habían mejorado drásticamente. En casa, había trabajado para asegurarme de que mi bebé girara la cabeza de la manera opuesta a la que prefería debido a la rigidez, y con las frecuentes visitas quiroprácticas, el médico me dijo que estaba satisfecho con el bebe, y que siguiera haciendo lo que estaba haciendo. Me comentó que la terapia ya no era necesaria. Mi bebé ya no salivaba tanto, habían disminuido cada vez a menos y ya no lloraba tanto. Mi bebé nunca necesitó medicamentos para reflujo.

Quiroprácticos pueden ayudarle más de lo que probablemente esté pensando

Hay tantas cosas con las que nunca me di cuenta en las que un quiropráctico puede ayudar, especialmente en ese primer año. Sus ajustes pueden ayudar a los bebés con problemas de reflujo y gases y pueden ayudarlos a dormir mejor y llorar menos. Incluso se han realizado investigaciones sobre los beneficios de utilizar un quiropráctico para los síntomas de cólicos.

Pueden ayudar con problemas de lactancia, irritabilidad e infecciones de oído. Pueden ayudar a corregir la alineación de la columna vertebral en un bebé después de una cesárea o un parto vaginal, ya que el parto pone tensión en el cuerpo de un bebé. Dado que la salud inmune se basa en tener una columna vertebral saludable, los ajustes regulares pueden ayudar a que el cuerpo del bebé combata mejor las infecciones. A medida que un bebé desarrolla más control y comienza a levantar la cabeza, gatear y caminar, los ajustes quiroprácticos ayudan a mantener su postura.

Es importante encontrar un buen quiropráctico que tenga experiencia en el tratamiento de pacientes pediátricos. Me sentí cómodo con el mío porque tenía experiencia en pediatría y porque no hizo ajustes manuales. Siempre sentí que mi hija estaba en buenas manos, literalmente.

He estado recibiendo ajustes mensuales durante los últimos dos años y medio y voy a traer a mi hija ahora de vez en cuando para alinearla la espalda. Mi bebé nunca ha tomado antibióticos y continúa tomando probióticos de nuestro quiropráctico. Aprendí mucho sobre el cuerpo humano, qué tan grande es la función de la columna en la salud cotidiana. No me arrepiento de haber empezado con él, y me gustaría que otras madres sepan que esta es una opción cuando tienen problemas con sus propios hijos. Visitar a un quiropráctico es definitivamente algo que estoy contenta de haber seguido realizando con mi bebé.

Texto original, en Ingles:

If you’re on the fence about taking your baby to a chiropractor, or if you’ve never heard this was even an option, you may be surprised at how useful it can be for managing your kids’ health. I had never used a chiropractor before, but my husband saw one after a car accident several years back. I knew they were great for helping with back pain and headaches, but that was the extent of my knowledge. It wasn’t until I had an infant with some health concerns that I decided to go forth and see a chiropractor for them, and I’ve never looked back.

My daughter was six weeks old when I was told she had developed a condition called torticollis, which meant she had a head tilt from muscle tightness on one side of her neck. It wasn’t concerning and probably came about because of how she was positioned inside me during pregnancy, but the pediatrician warned me that if it wasn’t better in two weeks that we may have to do physical therapy for it. She was also having some problems with reflux and he wanted to try a medication for it if that hadn’t improved as well by our next well-child check.

I Decided To Try A Chiropractor First

Before jumping into physical therapy and medications, I decided to check out a local chiropractor who had been treating my sister-in-law’s entire family for years. After meeting the doctor, he took a health history on both of us, and I was able to voice my concerns with my daughter’s neck muscles and reflux. I wasn’t planning on it, but I also started care with him because of vague symptoms in my upper back and shoulders, which was later determined to be from the hunched over position I took when breastfeeding the baby every two to three hours around the clock.

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I was expecting his hands to crunch down on my back, cracking ligaments into place like I was used to seeing, but his method of treatment was a small device, called an activator, which would deliver a little force to specific areas of my vertebrae and joints. Of course, being a former nurse and new mom, I was understandably a chiropractor’s dream as he clicked all around my back, hips, and neck making numerous adjustments here and there. When it was my baby’s turn, I laid her on my chest and she stared into my face looking rightfully confused, as the chiropractor checked out her neck and made some adjustments. We flipped her over and he clicked around some more on her chest—not that she was happy about it—and then it was over. He suggested probiotics to help with the reflux in addition to regular visits and I started my baby on them that day.

After two weeks, when I returned to the pediatrician to get a recheck on her torticollis and reflux symptoms, I could inform her doctor that things had drastically improved. At home, I had worked on making sure my baby had her head turned the opposite way she favored because of the stiffness, and with the frequent chiropractic visits, her doctor told me he was satisfied with it, and to keep doing what I was doing with her because therapy was no longer needed. Her spit ups had gotten less and less and she wasn’t crying so much anymore. She never needed reflux medications.

Chiropractors Can Help With More Than You Probably Think

There are so many things I never realized a chiropractor can help with, especially in that first year. Their adjustments can help babies with reflux and gas issues and they can help them sleep better and cry less. There’s even been research done on the benefits of using a chiropractor for colic symptoms.

They can help with breastfeeding issues, fussiness and ear infections. They can help correct alignment in a baby after a C-section or vaginal birth since delivery puts stress on a baby’s body. Since immune health relies on having a healthy spine, regular adjustments can help a baby’s body fight infection better. As an infant develops more control and starts lifting their head, crawling and walking, chiropractic adjustments help maintain their posture.

It’s important to find a doctor who has expertise in treating pediatric patients. I felt comfortable with mine because he had experience in pediatrics, and because he didn’t do manual adjustments. I always felt my daughter was in good hands—literally.

I have been getting monthly adjustments for the last two and a half years and will bring my daughter in now every so often to get aligned. She’s never been on antibiotics and continues to take probiotics from our chiropractor. I’ve learned so much about the human body how big a role the spine plays in everyday health. I have no regrets about starting with him, and make sure to let other moms know this is an option when facing concerns with their own kids. Visiting a chiropractor is definitely something I’m glad I pursued with my baby.

Momtastic: http://www.momtastic.com/health/745869-i-took-my-baby-to-the-chiropractor-and-this-is-what-i-learned/

Escrito por: Risa Kerslake

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